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Lydia Carbonell - La alimentación macrobiótica

August 3, 2017

Gracias a mi colaboradora y gran amiga Rose Sunshine descubriremos con la Asesora de Salud - Health Coach, Lydia Carbonell lo que nos desvela este tipo de alimentación.

 

 

Lydia Carbonell Chiva, con 35 años de experiencia en  cuanto al conocimiento físico y psicológico del ser humano, ha estudiado diferentes culturas de diferentes países para descubrir su medicina tradicional y sus secretos: Medicina Ayurvédica,  Medicina tradicional China, Medicina Quántica aplicada a la nutrición humana, Nutrición Energética y la Cromoterapia, entre sus especialidades. Su formación en el Instituto Europeo de Dietética y Micronutrición le han dado las bases de la visión occidental sobre nutrición y salud.  

Entre sus formaciones:

*Practitioner BFRP de Flors de Bach y Trainer del Programa Internacional de Formación de Flores de Bach™Originales

*Formación en Constelaciones familiares, por Berth Hellinguer

*Coach personal, certificado por TISOC, The International School Of Coaching

 

 

 

Rose: ¿Cuéntame Lydia qué es eso de macrobiótico? ¿Qué quiere decir macrobiótico?

 

Lydia: Hipócrates, el padre de la medicina, fué el primero en utilizar la palabra “Macrobiótica" en uno de sus ensayos, refiriéndose a las personas longevas y sanas que significa "larga y gran vida". Precisamente, él falleció a los 107 años. Es la aplicación a nuestras vidas de los Principios del  "Orden del Universo". Existen dos principios o energías opuestas de las que estamos creados: en Oriente se las denomina Yin y Yang. Estas dos fuerzas se expresan a través de todo lo que existe en forma de 5 Elementos de la naturaleza,  que nos imbuyen de diferentes cualidades a nivel físico, energético, mental, emocional y espiritual, para la concreción de cualquier objetivo.

A través de lo que comemos debemos nutrirnos de estos 5 Elementos. Es una filosofía muy sabia y se basa en la evolución biológica de nuestra dentadura y sistema digestivo como  guía de cómo ha de ser la alimentación óptima para el ser humano. Si ajustamos nuestra alimentación a nuestra biología, los 5 Elementos de la naturaleza nos mantendrán jóvenes, sanos y vitales durante toda la vida. Entonces ¿no es lógico que debamos respetar y estar en armonía con los Principios del Universo que nos han creado? La macrobiótica nos ejercita para que podamos utilizar estas energías a nuestro favor en todas las áreas de nuestra vida.                                                                                       

 

Rose: ¿Desde cuando te dedicas a este tema?¿Cómo te iniciaste en este aporte?

 

Lydia: Desde los 15 años, ya asistía a los seminarios en España que daban los fundadores de la Macrobiótica Michio y Aveline Kushi. A esta edad cambié radicalmente mi alimentación tradicional por la comida Macrobiótica.  

Por filosofía de vida desde muy joven me interesó el contenido del "Juramento Hipocrático" en la carrera de medicina: La importancia de prevenir la enfermedad educando a las personas para que sepan mantener su salud y el dicho de Hipócrates: "Que tu alimentación sea tu medicina y tu medicina tu alimento". Tuve la oportunidad de aprender al lado de  Michio Kushi y Aveline Kushi promotores de la Filosofía Macrobiótica en occidente, en la Fundación Este-Oeste e Instituto Kushi.

                                                                                                                                                                                                             

Rose: ¿Qué beneficios tiene la macrobiótica?

 

Lydia: Es un estilo de vida altamente curativo: eso implica resolver la causa de las dolencias que padecemos además de los síntomas. Implica corregir los hábitos de vida insanos que alteran nuestra salud. Hay diferentes dietas dentro de la Macrobiótica: por ejemplo la llamada “dieta nº 7” que se recomienda para acelerar el proceso de curación de un cáncer. Otras menos estrictas se aplican para ayudar al proceso de sanación de diferentes enfermedades o simplemente para revitalizar, rejuvenecer o regenerar las funciones vitales de nuestros órganos.

El resultado con los años es que mejora el aspecto de nuestra piel, nuestra flexibilidad física, nuestra resistencia al estrés, se fortalecen al máximo nuestras defensas, tenemos más energía, recuperamos una silueta adecuada, mejor humor, y mayor lucidez mental. Nos aporta un porcentaje mucho mayor de nutrientes de alta calidad biológica y energía vital, que nos permite depurar y desintoxicar nuestro organismo de químicos tóxicos, metales pesados, colesterol y sustancias ácidas que nos oxidan y envejecen prematuramente.

 

Rose: ¿Qué alimentos se consideran macrobióticos? ¿Cuáles no?

 

Lydia: Desde la perspectiva de la filosofía macrobiótica, todos los alimentos procedentes de la naturaleza están admitidos, con la condición de que no hayan sido desvirtuados por procesos físico-químicos (pasteurización, conservación química, irradiación, hormonación...). Lo más importante es la proporción y porcentaje entre cada grupo de alimentos que se consumen: así se consideraría equilibrado que en cada menú se mantuviera entre un 30 a 65% de cereales integrales, entre un 45  a 20% de verduras y algas, un 15% de legumbres, entre un 5% -10% de proteína de origen animal o vegetal y entre un 5 -10% de fruta fresca o ensalada. Las proporciones entre ellos es lo que "fija" la Macrobiótica.

Y que los alimentos se correspondan al entorno en el que se vive y si no a la latitud (del mismo clima aunque procedentes de otra zona del planeta).

Los lácteos (leche, queso) son quizás los alimentos menos aceptados: son generadores de mucosidad, problemas digestivos, alergias y exceso de flujo vaginal de olor desagradable. El yogur o el kefir al estar fermentados entrarían en el porcentaje admitido de proteína de origen animal.

Con la Macrobiótica se introdujo la costumbre en Occidente de consumir algas, muy desintoxicantes, remineralizantes y alcalinizantes, y alimentos fermentados con propiedades regeneradoras de las funciones de los órganos por su aportación de enzimas y fermentos: el miso y el tamari (de la fermentación de la soja), la umeboshi (ciruela japonesa fermentada con hojas de shiso) y el almidón de raíz de Kuzú, todos ellos con propiedades regeneradoras de la flora intestinal, desinflamatorias del tracto digestivo, limpiadores de mucosidad y fortalecedores del sistema inmunitario.

 

Rose: ¿Porqué apostar por lo macrobiótico? ¿Qué has visto y experimentado desde que estás en este tema?

Lydia: La calidad de lo que comemos determina la calidad de nuestras células. Aplicada a la alimentación, implica tener en cuenta los 5 elementos de la naturaleza que nos dan la vida, - agua, fuego,  tierra, metal y madera -, y como proporcionárnoslos a través de lo que comemos. Las fuentes de estas  energías se encuentran en los alimentos frescos que conservan su sabor original con toda su fuerza. Cualquier alimento procesado (envasado, congelado, enlatado, uperisado, etc) pierde su sabor y esta es la razón por la cual se enmascara su pérdida de vitalidad con aditivos químicos que le añaden sabor de forma artificial pero no nos aportan energía vital. Nuestra salud depende del aporte equilibrado de estos 5 elementos, que en los alimentos se traducen en los 5 sabores - salado, amargo, dulce, picante y ácido - La cocina puede convertirse en un proceso "alquímico" en el que combinamos sábiamente estos elementos para proporcionarnos el tipo de energía que necesitamos en cada ocasión. Así nuestra alimentación  nos va a permitir realizar nuestro propósito en la vida, proporcionando la base del equilibrio físico, mental, emocional y espiritual. ¿Puedes imaginar que nuestra alimentación tenga una misión superior a esta?

 

 

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